Reflexiones acerca de algunos viejos sueños y de un nuevo Código…

. sábado, 17 de octubre de 2009
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Reflexiones acerca de algunos viejos sueños y de un nuevo Código…

Los sueños que se sueñan despiertos, empiezan temprano…
Y cuando somos niños, los adultos se encargan de hacerlos presentes, con la pregunta de rigor: “¿y vos, que querés ser cuando seas grande?”
De chica, yo soñaba con ser médica. Inmersa en la utopía de los pocos años, creía que los médicos eran seres omnipotentes, que por el sólo hecho de estudiar y desear profundamente ayudar a los otros, podían curar, quitar el dolor, aliviar todas las tristezas y definitivamente salvar todas las vidas que cayeran en sus manos.
Con el tiempo, aprendí los límites.
Pero… los sueños no se resignan. Siguen insistiendo y crecen – a pesar de la realidad adversa, a pesar de la conciencia de nuestra propia humanidad – hasta reclamarnos respuestas concretas.
Como por ejemplo: ¿Qué estás haciendo por los jóvenes que se ven acechados por la desinformación, el alcohol, la droga? ¿Qué estás haciendo por las familias que – en algunos casos extremos- después de despedir a sus hijos hasta el día siguiente, se despiertan con la noticia de que no los van a ver más, porque la noche, la “fiesta”, el exceso de velocidad, el alcohol, la violencia, la falta de seguridad, se los llevaron sin aviso…?
Por eso, para no olvidarnos de quiénes queríamos ser cuando grandes, hace años que – junto a muchos profesionales, instituciones, amigos, sacerdotes, pastores, maestros, estudiantes- venimos trabajando por aquellos grandes sueños que no se resignan.
Y así surgió este CÓDIGO DE ESPECTÁCULOS PÚBLICOS. Letra pensada y escrita desde la vivencia, la experiencia, el conocimiento, la suma de voluntades, la participación de todos los sectores involucrados y el compromiso de toda la sociedad riocuartense.
Hoy, si tuviera que definir con una sola palabra la sensación que tengo después de haber alcanzado este logro, elegiría la palabra PAZ.
Paz con mi conciencia, con la palabra dada a aquellos jóvenes agentes multiplicadores de los años 90, con el compromiso contraído con tantas familias e instituciones.
Y si tuviera la posibilidad de utilizar más de una palabra, antes de cerrar esta reflexión, elegiría una estrofa de canción de Julia Zenko que nos acompañó en todos nuestros encuentros, talleres y obras de teatro con aquellos jóvenes agentes multiplicadores que hoy son adultos y siguen trabajando por la Vida…

“Juntos es más fácil,
Si sabemos sumar
Una mano más otra mano,
Somos muchos los que esperamos,
Un día…la historia va a cambiar!”

Cabe agregar: Este Código representa un descanso en el camino, un inmenso logro, pero…el horizonte sigue ahí, esperando por más y mejores utopías que puedan hacerse realidad.
No desconocemos que los escenarios de conflicto social son móviles y cambiantes y que los desafíos son permanentes. En función de esos hechos será nuestro trabajo. Sabiendo que siempre es el primer día para comenzar un proyecto o dicho de otro modo, para avanzar consecuentemente hacia otro gran sueño…

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